Con los nuevos ritmos, María pudo acompañar sus alabanzas y adoraciones en la iglesia de una manera más emocionante y auténtica. Los demás miembros de la congregación se dieron cuenta del cambio y comenzaron a disfrutar de la música aún más.
Con los nuevos ritmos, María pudo acompañar sus alabanzas y adoraciones en la iglesia de una manera más emocionante y auténtica. Los demás miembros de la congregación se dieron cuenta del cambio y comenzaron a disfrutar de la música aún más.