Más arriba está la personalización. Las mejores plataformas usan datos para adaptar la dificultad y recomendar áreas de refuerzo. En un servicio gratuito, la personalización puede limitarse por recursos, pero incluso pequeñas adaptaciones (repetición espaciada básica, seguimiento de errores comunes) multiplican la efectividad del aprendizaje. Aquí se juega la promesa de la tecnología educativa: no reemplazar al profesor, sino extender su alcance y precisión.